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Colombia 2025: ¿un pajazo mental o un cómic para el adoctrinamiento?

septiembre 11, 2009 Deja un comentario

Video de la vicepresidencia sobre la situación del país en el año 2025:


Tomando por consenso general que los ideales no están hechos para alcanzarlos sino para inspirarnos, podríamos considerar de manera sensata que este video no es una profetización real y puntual de nuestra situación dentro de década y media, sino más bien una obra exaltadora que nos empuja a lograr el sueño colectivo de un país mucho mejor.

Pero sucede que los mensajes ocultos contenidos en este documental de 10 minutos dejan a tal visión como una postura bastante ingenua y peligrosa.

¿Qué dice el video entre líneas?

Nos cuenta, en medio del alarde por el talento y el “empuje” del país, que éste no llegará a ninguna parte si no recibe inversión extranjera, por lo que se hace imprescindible la conservación de uno de los pilares que, según el Uribismo, procuran tal situación: “La Confianza Inversionista”.

Argumenta también, con buena dosis de cinismo, que esas multinacionales llegarán aquí buscando el potencial humano. Eso es contra evidente: Es mucho más común que los talentosos viajen al extranjero en busca de grandes empresas que al contrario. Casi todas las firmas que se han instalado en China e India lo han hecho principalmente por la mano de obra barata. Y para el caso de Colombia, vemos que lo que ha funcionado son los incentivos económicos a la inversión foránea.  Lo que quiere decir, de paso, que no se deberán modificar las grandes exenciones de impuestos y los lesivos contratos de estabilidad jurídica a 20 años y que no se deberán aumentar  los salarios en porcentajes importantes para poder ser eso que llaman competitivos.

Nos deja la idea este documental de que en lo superfluo y en lo banal está buena parte de nuestro maravilloso futuro. Que tres veces haya que duplicar la inversión en educación para que seamos grandes haciendo ficticios personajes de Hollywood,  James Bond y Microsoft, y que el cénit del talento creativo sea crear un personaje de un video juego, sólo evidencia que quien creó esta burda propaganda gobiernista está muy lejos de la realidad que nos envuelve o, por el contrario, pretende mantenernos fuera del conocimiento del círculo real de nuestra situación. Dedicar el talento informático a satisfacer los gustos mundiales de entretenimiento y diversión es un desperdicio casi criminal en un país que padece de descuido y falta de infraestructura en áreas vitales como la salud, la educación y el campo. Y no serán los dólares que produzca un bienaventurado súper héroe llamado Bioman los que subsanen todo esto.

Nos dice, de manera general, que hay que creer en ficciones para estar unidos. Este trabajo multimedia, con predicciones que alguien en sus cabales muy difícilmente tomaría por ciertas,  pretende en últimas crear un estado de éxtasis por el futuro del país que nos haga sentir pertenecientes al mismo equipo, que nos haga dar más de lo que siempre damos, que nos  mantenga en un estado de “Cohesión Social”: otra de las doctrinas del Uribismo, y que aquí toca un terreno peligroso. Tantas frases que realzan nuestros talentos y capacidades, que magnifican las bondades de nuestro país, que incluso nos muestran con gran suerte y aquellas ideas que invitan a olvidar el pasado y a que “nada parece imposible” conllevan un poder de alienar las mentes similar al que Hitler les imprimió a sus discursos con los cuales logró convencer al pueblo alemán de que ellos eran una raza superior y que por lo tanto debían conquistar a toda Europa y luego al mundo entero.

Y en últimas, más allá de que no toca problemas actuales como el narcotráfico, la insurgencia, el paramilitarismo, la corrupción, la inseguridad, los falsos positivos, la pobreza, la indigencia, el desplazamiento etc. -a pesar de ya ha corrido casi el 40 % del tiempo para la meta de 2025-, lo más repugnante de todo, es un mensaje subliminal que procura sembrar la idea de que todas estas fantásticas metas las hemos de alcanzar bajo el liderazgo del presidente Alvaro Uribe, pues si nos fijamos bien, la línea del tiempo que aparece en el video empieza desde el 2002, año en que llegó al poder, y más importante, la primera y la última persona que aparece en todo el documental es el presidente. ¿Será este un indicador del tiempo que pretende durar en el poder?

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Categorías:Opinión Etiquetas:

La Cosa Política

agosto 20, 2008 7 comentarios

Banalización mañosa de un editorial.

Inmerso en el obligado planteamiento de imparcialidad, en los medios de comunicación ha existido tradicionalmente un espacio reservado, respetado y hasta venerado para lo que viene siendo la opinión personal de una persona no natural, es decir, un espacio en el que se dan a conocer las posiciones ideológicas, morales o políticas de una organización cuyo objeto social es la comunicación. A tal cosa se le conoce como el Editorial de un medio.

Con éste se pretende, como mínimo, dar guías de opinión a los ciudadanos; aunque en máximas instancias, un comando certero de editoriales han mandado al suelo a ocupadores de las distintas variantes del poder. Es por esto que procurar mantener en alto grado la reputación de este espacio es para sus gestores un asunto prioritario.

Pero al parecer, han surgido recientemente otro tipo de prioridades al respecto.

Dentro del formato estándar moderno de presentación de un noticiero televisivo, el canal privado de televisión RCN irrumpe en varias de sus emisiones con una sesión llamada “La Cosa Política”, la cual es presentada generalmente por una periodista en pie, en un escenario sin atril, con papeles en mano nunca leídos y con pantallas en el fondo que emiten imágenes acordes a los temas tratados, los que, como sugiere el título, abordan mayoritariamente asuntos que tocan la política nacional. Y desde aquí empieza el sucio del editorial.

Usar la expresión “La Cosa” es un modo peyorativo de apelar a cualquier asunto, evidenciando así que las situaciones en las que el país político define las realidades presentes y futuras de la nación son mostradas por este medio como hechos de poca monta, de carácter jocoso y banal, lo cual tiende a aumentar en la población las sensaciones que normalmente se muestran hacia estos temas: apatía, e incluso asco; par de sensaciones propiciadas para mantener a la ciudadanía desinteresada y ajena a la realidad nacional e impunes a la alta rutina política y económica del país.

Pero el título es apenas simple polvo.

El canal RCN ha implementado una serie de técnicas para presentar este aparte del noticiero y dar a conocer con éstas sus puntos de vista sobre los acontecimientos. Tales técnicas no son en lo absoluto nuevas ni hacen parte de ninguna de las escuelas de periodismo, por el contrario, utilizan los modales, risas, tonos de voz y movimientos típicos de las conversaciones informales; modos evidentemente escogidos por ser de carácter familiar, con significados claros, conocidos por el común de la gente.

¿Pero acaso es esta una estrategia del canal para llegarle a la teleaudiencia? Ciertamente sí, pero no para que sea más entendido, sino mejor captado.

Aprobar o refutar un hecho conlleva asumir una responsabilidad sobre lo expresado; es así que adjuntar material probatorio o utilizar sentencias lógicas para controvertir al otro es fundamento para ser tenido en cuenta, pero el canal RCN nunca manifiesta puntualmente si diciente de algo o no, sino que avala o deplora los hechos tratados valiéndose de los gestos del presentador del noticiero, evitando así la barrera de la razón y la necesidad de la sustentación.

Un ceño fruncido, una sonrisa pícara, miradas agrandadas, énfasis puntuales de voz, vaivenes fugaces de cadera y demás histrionismos soltados en el punto conveniente de la noticia, son usufructuados por el canal RCN para sentenciar qué es lo bueno y lo malo según el parecer de sus directivas, sin que éstas queden comprometidas, oficialmente, por haber asumido posición alguna, ya que el contenido de estos videos editoriales, en su parte textual, expresan simplemente un suceso dado, exceptuando algún esporádico comentario corto, cuya redacción en primera persona le da apenas un aire de toque casual y personal del mismo locutor. Vemos así cómo son camufladas las opiniones detrás un arsenal sicológico de gestos e imágenes y finalmente exhibidas tal cual otra noticia más.

En adición, y como punto interesante, todas estas tácticas de expresión le evita al televidente tener que escuchar y seguir con atención lo que dice el periodista para poder entender: basta con que relacione las imágenes desplegadas con el veredicto del gesto consecuente para a la postre captar, y seguir la corriente.

¿Cuál sería entonces la prioridad del canal RCN con esta manera de editorializar?

Evidentemente, llevar a la población por el sendero de sus intereses sin entrar en la lucha complicada y más pareja de las ideas, sino utilizando asimétricas técnicas de manipulación.